Ojalá te encontrara por superación. De momento, la cantidad sólo me lleva a la eliminación más vulgar, a la dolorosa e incierta criba.
Quizás resida en tu inocencia la mejor prueba de que puedes llegar a existir.
"En realidad todas las cosas verdaderamente importantes ocurren en el silencio: se cree en silencio, se sueña en silencio, se ama en silencio, se piensa en silencio, se vive en silencio, hasta la misma muerte se acerca a los hombre con pies de terciopelo". José Luis Martín Descalzo
Soledades
Ellos tienen razón
esa felicidad
al menos con mayúscula
no existe
ah pero si existiera con minúscula
sería semejante a nuestra breve
presoledad
después de la alegría viene la soledad
después de la plenitud viene la soledad
después del amor viene la soledad
ya sé que es una pobre deformación
pero lo cierto es que en ese durable minuto
uno se siente
solo en el mundo
sin asideros
sin pretextos
sin abrazos
sin rencores
sin las cosas que unen o separan
y en esa sola manera de estar solo
ni siquiera uno se apiada de uno mismo
los datos objetivos son como sigue
hay diez centímetros de silencio
entre tus manos y mis manos
una frontera de palabras no dichas
entre tus labios y mis labios
y algo que brilla así de triste
entre tus ojos y mis ojos
claro que la soledad no viene sola
si se mira por sobre el hombro mustio
de nuestras soledades
se verá un largo y compacto imposible
un sencillo respeto por terceros o cuartos
ese percance de ser buena gente
después de la alegría
después de la plenitud
después del amor
viene la soledad
conforme
pero
qué vendrá después
de la soledad
a veces no me siento
tan solo
si imagino
mejor dicho si sé
que más allá de mi soledad
y de la tuya
otra vez estás vos
aunque sea preguntándote a solas
qué vendrá después
de la soledad.
El saberme que
estoy rodeado de gente:
agradecida,
que está ahí cuando tienen que estar,
que no escurren el hombro,
que recuerdan en la hora del olvido,
que velan en la noche,
que llaman en la soledad,
que recogen cuando desparramo,
que siembran cuando yo siego,
que callan a la hora del triunfo,
que me buscan cuando me pierdo
Pasaba la vida, lenta,
de espaldas a él, tras la ventana,
sin detenerse a mirarla,
o pararse un momento
para alguna charla,
a su paso rasgaba las noches
para retardar el alba,
adormeciendo en las olas
la espuma blanca;
y, aunque los años corrían
cayendo como guadañas,
las horas se desvanecían
pausadas, vacías,
goteando soledad sobre el alma.
Desolado, permanecía callado
sin parpadear siquiera,
sin una lágrima,
velando la luna para que no se fuera,
para que detuviera el tiempo
frenando el mañana,
y rogaba, rogaba al cielo
estelas de plata
donde posar los recuerdos
y las cosas que dañan,
a cambio quería puñados de olvido,
alguna sonrisa
y un volver
A empezar.
Pero llegó el alba
y un día más,
triste y melancólico,
volvió a errar.
El amor evoluciona, no sólo pasa
o se apasiona incandescente en el deseo.
Nos transforma
en la paciencia de su convivencia,
o en la seducción del perdón que nos besa.
Somos lo que nos amamos.
Y ya no estamos solos en la soledad,
ni tristes en la tristeza.
Vemos una sonrisa que nos quiere,
con esa ternura que nos da por entero su vida.
Y el amor va madurando en los detalles,
en esa constante correspondencia
y agradecimiento.
No era cuestión de un rato
o de unos buenos paisajes.
Había mucho más. Ahora lo sabes.
Y ya no pienso que la muerte nos separe.
Guillermo Urbizu
El tiempo pasa y por ende la noche se acerca. La luz se va volviendo más tenue, las novedades que inundaban de jovialidad el día se vuelven insípidas. El tedio lo inunda todo.
Lo que antes era llama, ahora no llega a chispa, el viento ensordecedor del pasado aniquila lo que encuentra a su paso.
Ni siquiera tú, tornarás en silencio la violencia de la tempestad que nos asfixia, quizás tu prudencia se adelante a la tormenta apagando las velas de imprevisto.
Decía Edwin Markhan que "las decisiones son las bisagras del destino”.