martes, 20 de marzo de 2012

¿Superación o eliminación?

Ojalá te encontrara por superación. De momento, la cantidad sólo me lleva a la eliminación más vulgar, a la dolorosa e incierta criba.
Quizás resida en tu inocencia la mejor prueba de que puedes llegar a existir.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Haiku

¿Por qué se ha ido? ¿Ya no me quiere?
Al revés... Te quiere pero teme las "ataduras" del amor. Huye del compromiso.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

El libro del año

Javier Alonso señala "Bélgica" de Chantal Maillard como el mejor libro del año. Para ello selecciona un interesante fragmento: Una carretilla con agua de la última lluvia. La rueda y los puntos de apoyo ligeramente enterrados dan a entender que nadie la ha desplazado durante el invierno. Un cierto abandono estacional y les pissenlits asomando entre la hierba, des ronces al pie de un pino, un frutal floreciendo… No sé qué recuerdos me despiertan el agua de lluvia en la carretilla y el pequeño triciclo oxidado junto al haz de leña. Ese ligero abandono en el jardín y el viento en la hierba, el delicado movimiento de las tagarninas, los pétalos desprendiéndose del frutal… pero, sobre todo, el agua encharcada, quieta, con restos de invierno, esa quietud que es rastro. Juegos de antaño, juegos de niños. Cuarenta años atrás. Un cedazo. Trato de atrapar la imagen en fuga, la imagen siempre fugada del ahora, la imagen ahí, sin embargo, donde no puedo alcanzarla, en ese ahí hecho de impresiones desvaídas. El cedazo, los colores puros de los juguetes: la pala, el cubo, los moldes en forma de estrella para la arena… Nostalgia recuperada en las huellas de otros niños, otros pequeños ausentes. Apenas me atrevo a moverme. Apenas los ojos, de un objeto a otro, las sillas oxidadas, las flores amarillas, el agua de lluvia… Propiciar ese descuido de la mente en el que asomará el recuerdo, una brecha en el estado de alerta de la vigilia. Volver, sin insistencia, rozar, pasar, simplemente, sin que las cosas noten mi presencia, permitirles su dominio.”

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Gracias Benedetti

Soledades Ellos tienen razón esa felicidad al menos con mayúscula no existe ah pero si existiera con minúscula sería semejante a nuestra breve presoledad después de la alegría viene la soledad después de la plenitud viene la soledad después del amor viene la soledad ya sé que es una pobre deformación pero lo cierto es que en ese durable minuto uno se siente solo en el mundo sin asideros sin pretextos sin abrazos sin rencores sin las cosas que unen o separan y en esa sola manera de estar solo ni siquiera uno se apiada de uno mismo los datos objetivos son como sigue hay diez centímetros de silencio entre tus manos y mis manos una frontera de palabras no dichas entre tus labios y mis labios y algo que brilla así de triste entre tus ojos y mis ojos claro que la soledad no viene sola si se mira por sobre el hombro mustio de nuestras soledades se verá un largo y compacto imposible un sencillo respeto por terceros o cuartos ese percance de ser buena gente después de la alegría después de la plenitud después del amor viene la soledad conforme pero qué vendrá después de la soledad a veces no me siento tan solo si imagino mejor dicho si sé que más allá de mi soledad y de la tuya otra vez estás vos aunque sea preguntándote a solas qué vendrá después de la soledad.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Thanks

Llevaba tiempo sin experimentarlo.
Madrid. Domingo. Tarde lluviosa otoñal.
Llegué como pude al coche, cerré la puerta y recobré el aliento. Quería saborear el instante eterno, recién vivido, que me había colapsado. Necesitaba rumiar esos segundos para poder balancearme en ellos cuando el horizonte vuelva a nublarse.
La esperanza que me inundó era indescriptible, fue una posesión pacífica que me embargó de una paz sobrecogedora.
Se marchó como siempre, sin hacer ruido, discreta y elegante, sus ojos transparentes reflejan la grandeza -casi angelical- que esconde en su interior.

domingo, 30 de octubre de 2011

Empañar pero no destrozar

Decía Platón que "la amistad es el plato fuerte de la vida". Quien encontró aquellos amigos de los que habla el Eclesiástico ("quien tiene un amigo, tiene un tesoro"), entiende y experimenta que esta dimensión configura tu felicidad junto al trabajo, familia y amor. Ahora bien, entiendo que estos tesoros de creación divina, una vez que existieron, los errores humanos los pueden empañar, enfriar pero nunca destrozar. El otro día, un alumno adolescente me soprendía con su definición de la amistad: "es el lazo de confianza que existe entre dos personas". Confiar es abandonarse en el otro, comprener sus limitaciones, animarle ante la duda e incorporarle tras la caída. La amistad como creación divina y realidad trascendente no entiende de pasado, solo disfruta el presente porque anhela el futuro y las tormentas del pasado desembocan en las futuras primaveras.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Rasgando el tiempo

El saberme que estoy rodeado de gente: agradecida, que está ahí cuando tienen que estar, que no escurren el hombro, que recuerdan en la hora del olvido, que velan en la noche, que llaman en la soledad, que recogen cuando desparramo, que siembran cuando yo siego, que callan a la hora del triunfo, que me buscan cuando me pierdo Pasaba la vida, lenta, de espaldas a él, tras la ventana, sin detenerse a mirarla, o pararse un momento para alguna charla, a su paso rasgaba las noches para retardar el alba, adormeciendo en las olas la espuma blanca; y, aunque los años corrían cayendo como guadañas, las horas se desvanecían pausadas, vacías, goteando soledad sobre el alma. Desolado, permanecía callado sin parpadear siquiera, sin una lágrima, velando la luna para que no se fuera, para que detuviera el tiempo frenando el mañana, y rogaba, rogaba al cielo estelas de plata donde posar los recuerdos y las cosas que dañan, a cambio quería puñados de olvido, alguna sonrisa y un volver A empezar. Pero llegó el alba y un día más, triste y melancólico, volvió a errar.

domingo, 9 de octubre de 2011

En el amanecer otoñal

El amor evoluciona, no sólo pasa o se apasiona incandescente en el deseo. Nos transforma en la paciencia de su convivencia, o en la seducción del perdón que nos besa. Somos lo que nos amamos. Y ya no estamos solos en la soledad, ni tristes en la tristeza. Vemos una sonrisa que nos quiere, con esa ternura que nos da por entero su vida. Y el amor va madurando en los detalles, en esa constante correspondencia y agradecimiento. No era cuestión de un rato o de unos buenos paisajes. Había mucho más. Ahora lo sabes. Y ya no pienso que la muerte nos separe. Guillermo Urbizu

viernes, 30 de septiembre de 2011

Apagando velas

El tiempo pasa y por ende la noche se acerca. La luz se va volviendo más tenue, las novedades que inundaban de jovialidad el día se vuelven insípidas. El tedio lo inunda todo. Lo que antes era llama, ahora no llega a chispa, el viento ensordecedor del pasado aniquila lo que encuentra a su paso. Ni siquiera tú, tornarás en silencio la violencia de la tempestad que nos asfixia, quizás tu prudencia se adelante a la tormenta apagando las velas de imprevisto.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Nuestra JMJ

Sobran las palabras.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Fugaz pero eterna

Pasada la medianoche mientras nos bañaba el halo embriagador del salitre mediterráneo, me susurró al oído: ¿has visto la estrella fugaz? Le contesté algo apesadumbrado con una negativa, ya que sus ojos hacían tiempo que me habían abducido de la contemplación cotidiana.
Hoy, apenas tres semanas después, vislumbro que el recuerdo de su presencia es la estrella fugaz que nunca me abandona.
Quizás se haya ido, puede ser, pero la fugacidad de nuestros paseos tendrán siempre ademán de eternidad.

viernes, 26 de agosto de 2011

Adiós nostalgia

"Existe una especie de tristeza inconsolable, la tristeza de quien tiene constantemente la sensación de haber llegado tarde a una cita divina y, por lo tanto, ya no se interesa por nada." Sándor Márai. Ahora que tras años de búsqueda entiendo la desposesión existencial de la nostalgia permanente, ésta poco a poco se va despidiendo de mi vida, anunciándome lo anhelado desde siempre. Gracias a ti.

viernes, 12 de agosto de 2011

Cerrando ventanas, abriendo puertas

Decía Edwin Markhan que "las decisiones son las bisagras del destino”.
Hay decisiones duras, desgarradoras, en las que te dejes parte de tu "yo histórico", de tu pasado, en las que violentas la memoria con un olvido forzado que resquebraja la paz que pretendías buscar. "Antes del amanecer la noche es más oscura". Y anoche, por fin, amaneció en mi futuro.

lunes, 8 de agosto de 2011

El baúl de los sueños rotos

Los últimos meses fueron los peores. La desesperación le inundaba: él se ahogaba y el mundo le describía el agua.

La tenue luz que le rodeaba poco a poco iba convirtiéndose en ciega oscuridad. El ventanuco que le comunicaba con el exterior iba estrechándose paulatinamente. La "habitación de su vida" era un lugar frío, pequeño y oscuro. Su única compañía era la causa de ese clima gris y opaco: el baúl de los sueños rotos que tenía en un rincón de la habitación. En numerosas ocasiones, a diario continuamente, intentaba tirarlo por el ventanuco pero apenas podía moverlo, tampoco vencía a su cerradura, buscaba sin éxito la llave que le permitiera abrir el dichoso baúl y poder vaciarlo de todas las vivencias que le estaban amargando su propia existencia. Todas las mañanas se anticipaba al alba y buscaba con desenfreno en tiendas y anticuarios de la ciudad una llave, la llave de su liberación. Un cuarto de siglo buscando infructuosamente.

Esa precipitación le había cegado a lo largo de este tiempo, la llave que eliminaría el baúl que le atormentaba la tenía muy cerca. La acariciaba continuamente, de forma indirecta, a lo largo de su vida y en diferentes circunstancias había tenido acceso a ella pero ofuscado en la búsqueda afanosa no era capaz de contemplarla.

La llave de su liberación era una mirada eterna y creadora. Con el descubrimiento de la mirada liberadora ha comenzado a expulsar del baúl la inmensidad de los "sueños rotos" que le colapsaban el ánimo, no sabe cuánto durará la mirada: ¿suficiente tiempo para que llegue a vaciar el baúl?

Anoche, el júbilo sublime que le inundaba, volvió a susurrarle en el silencio de la madrugada: "¿ y si esa mirada fuera un sueño? ¿Otro sueño roto?". Continuará.

viernes, 29 de julio de 2011

Despedida amarga

Las despedidas no gustan. Las esquivamos cuando podemos pero... a veces debemos forzar despedidas dolorosas. El peor trago se lo lleva quien toma la iniciativa porque incluso recibe las incomprensiones de la otra parte. Siempre es buena decisión inclinarse por el "bien mayor".