
Siempre está allí, fiel a sí mismo, a su destino. No espera nada a cambio. Está porque
sí.
Me iré lejos, hasta casi desaparecer, es más, podré hasta ignorarlo pero él
siempre permanece, es lo no transitorio.
Cada vez que vuelvo al "nido" que me vio crecer, el MAR me recuerda que de
allí procedo y que aunque yo cambie, él sigue aguardando, con la misma
mansedumbre y elegancia, con idéntico rasgo de eternidad.
Así eres tú, tu paciencia tiene huella de eternidad, tu generosidad abruma mi
inconsciencia y tu mirada revolotea en el más quieto de mis sueños. Quizás por
eso huí, por eso desemboqué en una vorágine alocada, quizás era la única forma
-pensaba- de poder anular la sempieterna presencia de tu sonrisa inquebrantable.
Me quedo, aunque no te vea.
me gusta... me he sentido identificada.
ResponderEliminarfdo: una que nació en el mediterráneo