viernes, 18 de febrero de 2011

Sueños rotos

Días de recuerdos imborrables, difíciles de olvidar, imposibles de explicar, fáciles de anhelar.
De los que dejan huella y te agarras cuando el abismo de la rutina te marea.
El lastre que no puedes evitar es el de siempre, Natalia Ginzburg lo explica mucho mejor:
"Nuestras existencias se desarrollan según leyes antiguas e inmutables, según una cadencia propia, uniforme y antigua. Los sueños no se hacen nunca realidad, y en cuanto los vemos rotos, comprendemos de repente que las mayores alegrías de nuestra vida están fuera de la realidad. En cuanto vemos rotos nuestros sueños, nos consume la nostalgia por el tiempo en que bullían dentro de nosostros. Nuestra suerte transcurre en esa alternarse de esperanzas y nostalgias".

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