domingo, 30 de octubre de 2011

Empañar pero no destrozar

Decía Platón que "la amistad es el plato fuerte de la vida". Quien encontró aquellos amigos de los que habla el Eclesiástico ("quien tiene un amigo, tiene un tesoro"), entiende y experimenta que esta dimensión configura tu felicidad junto al trabajo, familia y amor. Ahora bien, entiendo que estos tesoros de creación divina, una vez que existieron, los errores humanos los pueden empañar, enfriar pero nunca destrozar. El otro día, un alumno adolescente me soprendía con su definición de la amistad: "es el lazo de confianza que existe entre dos personas". Confiar es abandonarse en el otro, comprener sus limitaciones, animarle ante la duda e incorporarle tras la caída. La amistad como creación divina y realidad trascendente no entiende de pasado, solo disfruta el presente porque anhela el futuro y las tormentas del pasado desembocan en las futuras primaveras.

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