El amor evoluciona, no sólo pasa
o se apasiona incandescente en el deseo.
Nos transforma
en la paciencia de su convivencia,
o en la seducción del perdón que nos besa.
Somos lo que nos amamos.
Y ya no estamos solos en la soledad,
ni tristes en la tristeza.
Vemos una sonrisa que nos quiere,
con esa ternura que nos da por entero su vida.
Y el amor va madurando en los detalles,
en esa constante correspondencia
y agradecimiento.
No era cuestión de un rato
o de unos buenos paisajes.
Había mucho más. Ahora lo sabes.
Y ya no pienso que la muerte nos separe.
Guillermo Urbizu
Diario. Viernes 9 y sábado 10 de enero.
-
viernes, 9 de enero de 2026
El viernes estuve en el hospital, celebré la segunda misa en San Miguel y,
por la tarde, estuve con las nuevas catequistas d...
Hace 3 horas

y si nos separa...permanecemos
ResponderEliminar