martes, 25 de mayo de 2010

Mourinho

Lo cuenta el diario AS nada sospechoso de ser favorable a la causa. El futuro nuevo entrenador del Real Madrid, el portugués José Mourinho es una persona de profundas creencias religiosas. Prueba de ello ha sido la visita privada que, acompañado por varios directivos del Inter, realizó el 3 de mayo al Vaticano. El portugués rezó durante unos minutos en la Capilla Sixtina. Y tras la oración, compró 30 crucifijos, con precios y formas diferentes. Los escogió uno a uno. Y los repartió entre sus jugadores y empleados del club. Una semana antes había apeado al Barça de la Champions. Tras eliminar a los hombres de Guardiola, Mourinho se dirigió a la capilla que tiene el Camp Nou en sus instalaciones para dar gracias a Dios. Rezó durante un par de minutos y después se fue a celebrar el pase a la final con sus jugadores. Hasta ese momento, el Inter no había ganado nada. Sin embargo, unas semanas después pasó a convertirse en el mejor equipo del mundo en 2010.

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